jueves, 19 de noviembre de 2009

Experiencia en dos contextos


Existen pocas investigaciones sobre contenidos éticos mediados por TIC, ya sea desde un interés explícito o implícito, en particular para el caso de Latinoamérica y específicamente de Colombia. Este hecho impulsa esta investigación, pero mucho más que eso, le da sentido y norte el estado actual de la sociedad que denota, como se expuso anteriormente y según algunos una “pérdida” de valores y para otros un “debilitamiento del sistema de valores”. De acuerdo a lo anterior, lo que propongo es el fortalecimiento de estos aspectos éticos y morales como parte de la formación básica, para ello se partirá del encuentro educativo¸ es decir el acto educativo mismo, sea en lo real o en lo virtual.

Para ese fin, se planteó un estudio descriptivo con una muestra representativa de estudiantes de educación formal del grado décimo de dos instituciones de educación formal, la primera de educación regular, de carácter oficial y ubicación urbana y la segunda, de educación para adultos y jóvenes en extraedad, de carácter privado y ubicado en la zona céntrica de la ciudad, para llevar a cabo la investigación, los estudiantes se seleccionaron aleatoriamente por su ubicación en un sector determinado de la sala de sistemas de su institución, donde se desarrollaron cuatro sesiones de trabajo, en cada una se abordaría a través de un sitio web y de la disposición de actividades para realizar en el computador temáticas sobre valores: Interacción y conocimiento, ¿quién soy yo? partiendo de mi condición de ser humano y abordando las teorías de su origen, el reconocimiento de los valores propios como persona y de la autoimagen, para finalizar con una sesión dedicada a la honestidad y la sinceridad, con un cuento clásico sobre el engañar y el castigo por hacerlo: “el flautista de Hamelin”.

Las actividades antes mencionadas se implementaron en el nuevo sitio para formación de valores mediados por TIC, E-ducatics; elemento innovador para mediar en el tratamiento de temáticas sobre valores para generar interés y motivación en la mente de un alumno cuando se enfrenta a la tarea de leer, escribir y reflexionar sobre valores empleando herramientas telemáticas e informáticas.

Se reconoce, después de esta implementación y de sus resultados favorables que es posible y necesaria la incorporación del uso de las TIC en los procesos de enseñanza/aprendizaje en diferentes contextos académicos de la escuela, esto exige que el sistema educativo se asuma desde el uso de todo el potencial informativo y comunicativo que las tecnologías traen consigo. Urge que se conciban a las TIC como un medio para optimizar la educación de los “ciudadanos”, buscando que la tecnología (en este caso, informática) esté al servicio del desarrollo humano, de tal modo que se asume como motor de la formación de personas, y ahí sí, de verdaderos “ciudadanos de bien” y en esa medida, posible transformadora de la sociedad.

La implementación de E-ducatics propone pautas para la reflexión de la formación axiológica en entornos virtuales de aprendizaje EVA, para generar un proceso transformador en el desarrollo de la personalidad moral de los jóvenes y adultos participantes de este proyecto y usuarios de la tecnología.

En el estudio se pudo comprobar que los estudiantes de educación regular ven como una buena forma de abordar las temáticas de valores es utilizando herramientas telemáticas y con el uso masivo de computadores, expresando querer trabajar mucho en el computador y con la ayuda de algún software o sitio web. Por su parte, los estudiantes del instituto de adultos expresan en este orden los cambios que desearían ver reflejados en las clases de Ética y Valores, que les gustaría que fueran más dinámicas, que tengan menos teoría, que se puedan expresar ideas, mientras que una minoría opina que no deberían darse estas clases o que deberían ser de la forma tradicional como se han ofrecido hasta ahora. Se puede analizar con respecto a estas respuestas que los estudiantes mayores son más explícitos para contestar a estas cuestiones y no abordan de entrada el tema de las TIC, mientras que los más jóvenes sí las referencian inmediatamente, por el uso constante que les dan en su vida cotidiana. Para iniciar la investigación ese fue un insumo importante, pues permitió medir una alta disponibilidad de los estudiantes, no sólo para este estudio, sino también para los cambios que a nivel metodológico y didáctico puedan gestarse en las instituciones, después de los resultados.

Se comprobó durante esta investigación que los estudiantes efectivamente, se dispusieron para el trabajo, realizaron las actividades, interactuaron en los espacios virtuales y se apropiaron del sitio planteado, realizaron todas las actividades e hicieron buen uso de sus herramientas.

En cuanto a sus expresiones e impresiones del trabajo para la formación en valores, las más recurrentes con los estudiantes de educación regular, indagándoles si las clases de Ética y Valores fueran siempre empleando TIC, fueron favorables, dando cuenta de cómo los estudiantes de educación regular ven en las nuevas tecnologías una posibilidad formativa, que apunta a lo que les interesa, gustan de la innovación y son visionarios frente a lo que se avecina, lo esperan, incluso, se perciben a sí mismos como ciudadanos en formación y afirman que desde esa calidad quieren aprender usando las tecnologías, pareciera que las clases tradicionales empleando papel y lápiz se van volviendo monótonas para ellos y el cambio les genera expectativas, pero a su vez los motiva.

De acuerdo a lo anterior y después de ejecutadas las acciones y evaluados sus alcances, es evidente que esta propuesta logro hablar de valores y hablar de valores es hablar de educación; y hablar de educación en valores no es hablar de una didáctica específica, tal como lo afirma Duart (2003), ni es tener una “fórmula mágica” para fomentar ciertas maneras de ser o de actuar. Hablar de educación en valores es entender que hoy los estudiantes, como personas también se expresan, sienten y viven cosas, se emocionan como los muchachos de cualquier época, pero hay que reflexionar que ahora lo hacen, también, empleando el Internet y las nuevas tecnologías, siendo estos nuevos contextos de socialización y de aprendizaje. Por lo tanto la realidad de los adultos en proceso de educación en los institutos destinados a este fin, no puede desconocerse, pues igual que los de educación regular reciben las mismas áreas de estudio y cuentan con recursos muy similares para desarrollar sus labores académicas. Por eso, esta propuesta, implica el uso de Las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación – TIC con una mirada pedagógica para el trabajo específico del marco de la Ética y los Valores.

Fotografía y texto: Ruth Damaris Pérez Ríos

¿Crisis de valores?

Hoy como siempre, la formación en valores, es una urgente necesidad de la sociedad, la escuela y la familia, que ante los problemas cotidianos y las noticias en medios masivos de comunicación, de asesinatos, violaciones a los derechos humanos, “ausencia o reemplazamiento” de valores, han optado, en muchos casos por horrorizarse, refugiarse en el temor, en ser indiferentes y/o escépticas ante las posibilidades de un cambio de conciencia, individual y colectiva, de interacción humana y de actitudes de los sujetos frente a sí mismos, a sus congéneres y a su medio ambiente que nos saque de este momento histórico de crisis.

La Ética, como la trata Savater (1992), no puede convertirse en un “recetario de respuestas moralizantes”, pues no pretende dividir los debates, pero por lo menos, iniciarlos. Este autor, con el que coincido en que no es necesario hacer análisis catastrofistas de lo que ocurre, sino más bien desde una mirada preocupada pero con optimismo, ser realistas; porque no es posible no advertir sobre la urgencia de más estudio en torno en una materia sensible en toda sociedad: la formación en valores.

Un buen ejemplo de las notas de Savater lo constituye su opinión acerca de que “los padres y las familias esquivan con frecuencia la responsabilidad de educar a los niños.”, entonces, se escandalizan por lo que hacen, pero pareciera entonces que es responsabilidad de la escuela una formación en la que la familia debe ser pionera y la escuela continuadora y fortalecedora.

Por tanto, esta formación está dirigida al ser humano, y le compete a todos: Sociedad, Familia y Escuela, asumiendo al niño, joven o adulto en formación, no como algo meramente biológico, sino como un actor social, un ser en cultura, en proyecto y en construcción con otros.

Es ahí donde la educación debe centrar todos sus esfuerzos, en hacer reflexión sobre la cultura, al educar nos vemos enfrentados como maestros, padres, congéneres a reflexionar sobre lo debe transmitirse (dándole valor) y lo que no debería transmitirse por que causa problemas en las relaciones sociales o porque daña al mismo ser humano. Frente a la crisis de valores que enfrentamos, Savater afirma que el problema no es que sea ésta una sociedad plural, el verdadero problema es que no sea una sociedad, es decir que sea “una yuxtaposición de tribus o grupos que deben vivir unos con otros”. Afirmando lo que en su discurso promulga este filósofo, una sociedad, aunque sea plural, debe tener una estructura estandarizada de valores, para ser tomados como referente y cómo lo digno de continuar transmitiéndose en la escuela.

La pregunta por si debe hablarse de ética en la enseñanza, es obvia, ya que es la escuela, espacio formativo por excelencia, (después de la familia), espacio que propende por la formación del ser integral (en su relación consigo mismo, con el otro, con la trascendencia y con la naturaleza) en un mundo que se encuentra en momentos de suma violencia, de irrespeto y como dicen los adultos mayores de pérdida de los valores.

Inmersos en un sistema que instruye para la productividad y que en su carrera ha deshumanizado las relaciones; de materialismo y de prevalencia del tener y el hacer sobre el ser, se dispone en las leyes educativas los currículos del área obligatoria: Ética y Valores, cómo una solución, a veces para adoctrinar a los estudiantes y hacerlos “mejores ciudadanos”, pero entre sí, las relaciones continúan debilitándose, y entonces, en ocasiones, desde la posición del “juzgar” se pretende instruir, sin lograr motivarlos hacia el diálogo, la lectura y la comprensión de temáticas relacionadas con los valores, debido a una manera tradicional de ser ofrecida y de no estar compaginada con otras áreas: entonces, hablar de valores, se da en un salón de clase, con cuaderno y lapicero. Es una realidad tangible que muchos seres humanos de hoy están conduciendo sus vidas alejados de un desarrollo de pensamiento que les permita reflexionar sobre su existencia y su entorno social desde una perspectiva ética y es porque en gran medida, los adultos debemos preocuparnos más por el cómo estamos transmitiendo el mensaje de los valores, para saber si está siendo de agrado para nuestros otros.

Imagen de Plastilina´s Face --
http://www.flickr.com/photos/lisl_79/2292272706/plasti_LIS_na's face