jueves, 19 de noviembre de 2009

¿Crisis de valores?

Hoy como siempre, la formación en valores, es una urgente necesidad de la sociedad, la escuela y la familia, que ante los problemas cotidianos y las noticias en medios masivos de comunicación, de asesinatos, violaciones a los derechos humanos, “ausencia o reemplazamiento” de valores, han optado, en muchos casos por horrorizarse, refugiarse en el temor, en ser indiferentes y/o escépticas ante las posibilidades de un cambio de conciencia, individual y colectiva, de interacción humana y de actitudes de los sujetos frente a sí mismos, a sus congéneres y a su medio ambiente que nos saque de este momento histórico de crisis.

La Ética, como la trata Savater (1992), no puede convertirse en un “recetario de respuestas moralizantes”, pues no pretende dividir los debates, pero por lo menos, iniciarlos. Este autor, con el que coincido en que no es necesario hacer análisis catastrofistas de lo que ocurre, sino más bien desde una mirada preocupada pero con optimismo, ser realistas; porque no es posible no advertir sobre la urgencia de más estudio en torno en una materia sensible en toda sociedad: la formación en valores.

Un buen ejemplo de las notas de Savater lo constituye su opinión acerca de que “los padres y las familias esquivan con frecuencia la responsabilidad de educar a los niños.”, entonces, se escandalizan por lo que hacen, pero pareciera entonces que es responsabilidad de la escuela una formación en la que la familia debe ser pionera y la escuela continuadora y fortalecedora.

Por tanto, esta formación está dirigida al ser humano, y le compete a todos: Sociedad, Familia y Escuela, asumiendo al niño, joven o adulto en formación, no como algo meramente biológico, sino como un actor social, un ser en cultura, en proyecto y en construcción con otros.

Es ahí donde la educación debe centrar todos sus esfuerzos, en hacer reflexión sobre la cultura, al educar nos vemos enfrentados como maestros, padres, congéneres a reflexionar sobre lo debe transmitirse (dándole valor) y lo que no debería transmitirse por que causa problemas en las relaciones sociales o porque daña al mismo ser humano. Frente a la crisis de valores que enfrentamos, Savater afirma que el problema no es que sea ésta una sociedad plural, el verdadero problema es que no sea una sociedad, es decir que sea “una yuxtaposición de tribus o grupos que deben vivir unos con otros”. Afirmando lo que en su discurso promulga este filósofo, una sociedad, aunque sea plural, debe tener una estructura estandarizada de valores, para ser tomados como referente y cómo lo digno de continuar transmitiéndose en la escuela.

La pregunta por si debe hablarse de ética en la enseñanza, es obvia, ya que es la escuela, espacio formativo por excelencia, (después de la familia), espacio que propende por la formación del ser integral (en su relación consigo mismo, con el otro, con la trascendencia y con la naturaleza) en un mundo que se encuentra en momentos de suma violencia, de irrespeto y como dicen los adultos mayores de pérdida de los valores.

Inmersos en un sistema que instruye para la productividad y que en su carrera ha deshumanizado las relaciones; de materialismo y de prevalencia del tener y el hacer sobre el ser, se dispone en las leyes educativas los currículos del área obligatoria: Ética y Valores, cómo una solución, a veces para adoctrinar a los estudiantes y hacerlos “mejores ciudadanos”, pero entre sí, las relaciones continúan debilitándose, y entonces, en ocasiones, desde la posición del “juzgar” se pretende instruir, sin lograr motivarlos hacia el diálogo, la lectura y la comprensión de temáticas relacionadas con los valores, debido a una manera tradicional de ser ofrecida y de no estar compaginada con otras áreas: entonces, hablar de valores, se da en un salón de clase, con cuaderno y lapicero. Es una realidad tangible que muchos seres humanos de hoy están conduciendo sus vidas alejados de un desarrollo de pensamiento que les permita reflexionar sobre su existencia y su entorno social desde una perspectiva ética y es porque en gran medida, los adultos debemos preocuparnos más por el cómo estamos transmitiendo el mensaje de los valores, para saber si está siendo de agrado para nuestros otros.

Imagen de Plastilina´s Face --
http://www.flickr.com/photos/lisl_79/2292272706/plasti_LIS_na's face

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